El Baile del Chiqui Chiqui
Ya ha pasado tiempo más que suficiente desde el “acontecimiento del año”, habiendo incluso superado la correspondiente resaca que conlleva tamaña “borrachera friki”.
Es por ello que podemos echar la vista atrás para recordar el fenónemo que no hace tanto ha arrasado dentro y fuera de nuestras fronteras. Éste no es otro que El Baile del Chiqui Chiqui y su protagonista Rodolfo Chuikilicuatre.
Sin ánimo de entrar en las ya manidas polémicas sobre lo bueno/malo del espectáculo (en todos los sentidos), la manipulación de los medios, el descojone desprecio mostrado hacia el certamen de Eurovisión, o incluso la utilización sistemática del personaje por parte del programa de Buenafuente (que para eso lo creó y le promocionó), nos centraremos en los reveladores pasos del inolvidable baile:
¡Uno! - ¡El Breikindance!
¡Dos! - ¡El CrusaÃto!
¡Tres! - ¡El MaiquelYason!
¡y Cuatro! - ¡El Robocop!
Resulta curioso comprobar que en nuestro entorno de trabajo nos podemos encontrar con profesionales que practican estos mismos pasos a lo largo de su carrera, y lo que es peor, de forma absolutamente inconsciente, a saber:
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Master and Commander
La pelÃcula protagonizada por Russell Crowe (en el papel del Capitán Jack Aubrey) es un claro ejemplo de cómo una estructura jerárquica perfectamente organizada puede compatibilizarse con la convivencia diaria de un grupo cerrado de personas con unas obligaciones y responsabilidades muy dispares.
En un momento determinado, el oficial médico/naturista y amigo personal del Capitán de la nave en la que viajan, le pide permiso para bajar a tierra al estar fondeados frente a las Islas Galápagos, lo que supone una oportunidad única de estudiar dicho tesoro natural. Sin embargo, el Capitán ha de negarse al presentir el peligro inminente de un barco “fantasma”/pirata con el que ya han coincidido en varias ocasiones. El oficial se rebela y protesta, dando lugar a una discusión en la se deja caer el riesgo de motÃn por parte de los hombres de la tripulación, ante la disciplina impuesta y sugiriendo cierta “relajación” de las normas y obligaciones. Ante lo cual, el Capitán responde que “A los hombres hay que gobernarlos” y concluye recordándole al oficial su posición en el proyecto.
Cabe destacar que dicho Capitán Aubrey se involucra personalmente en las tareas del barco, participando en gran parte de ellas para asà ganarse el respeto de sus hombres a base de conocer a todos y cada uno de ellos, pero sin “confraternizar” en exceso, ya que tal y como él mismo apunta, los oficiales son sus superiores, por lo que no pueden ser tratados como iguales.
Constatamos el evidente contraste con la figura del Capitán Bligh que nos presentaba en su momento “El BotÃn de la Bounty” (Mutiny on the Bounty en su versión original), en el que éste se excedÃa en la disciplina hasta el punto de negar el agua a su tripulación en favor de las plantas del “árbol del pan” que habÃan recogido durante su expedición. El capitán resulta en una suerte de tirano cruel y despótico, lo que deriva en el inevitable motÃn liderado por su propio Segundo Oficial Fletcher Christian (interpretado por Marlon Brando).
Curiosos, cuando menos, los diferentes modelos de gestión aplicados por ambos capitanes y, más curioso aún, los resultados conseguidos y el efecto final en sus equipos… Buen modelo a tener en cuenta el de “Maestro y Comandante”.
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Arriba y Abajo
Arriba y Abajo (en inglés Upstairs, Downstairs) es una serie de televisión de origen británico que relata los acontecimientos que suceden en el domicilio de la familia Bellamy, situado en el 165 de Eaton Place, en Londres .
La serie abarca las tres primeras décadas del siglo XX y nos da a conocer como vivÃan las distintas personas de la casa, desde la familia Bellamy, compuesta por Richard (un polÃtico), Lady Marjorie (hija de un aristócrata), James (militar) y Elizabeth (la hija), hasta los criados, Hudson (mayordomo), la señora Bridges (cocinera), Rose (sirvienta) y otros personajes de menor importancia.
Durante las cinco temporadas que duró la serie, relataba las peripecias de la familia mezclados con momentos históricos como el hundimiento del Titanic , la Primera Guerra Mundial o el Crack del 29 y de qué modo estos hechos afectan a la familia.
[ Extracto de la Wikipedia: " Arriba y Abajo " ]
Lo más destacable de la serie, sin embargo, es que pone de manifiesto las brutales diferencias entre las clases sociales en aquella época, y más concretamente en Gran Bretaña (que no ha cambiado tanto a dÃa de hoy).
De una parte, la de “Arriba”, los “señores” de la casa, amos indiscutibles y acostumbrados a que sean satisfechos todos sus requerimientos o caprichos sin demora ni excusa. Sus preocupaciones están más allá de los pequeños e insignificantes menesteres cotidianos, dado que se deben a causas más honorables. Al fÃn y al cabo, son los propietarios y poseedores del capital que permite a todos los demás en la casa desarrollar sus tareas y tener una vida digna, por lo que pueden permitirse el acto de despreciar a tan “insignificantes” miembros de la sociedad (si es que se puede considerar asà a unos meros empleados).
De otra, la parte de “Abajo”, los sirvientes. Trabajadores incansables sometidos al estricto control del mayordomo, que con una metodologÃa ejemplar y una rutina diseñada al milÃmetro, impone la férrea disciplina necesaria para que todos y cada uno de los engranajes de la casa funcionen como una maquinaria de relojerÃa perfectamente engrasada y ajustada.
El equipo humano que completa el “servicio” tiene como objetivo único cumplir todas y cada uno de las necesidades de sus “amos”, haciendo para ello lo que sea menester, y siempre de forma abnegada y sin protesta que valga. Al fÃn y al cabo, tan sólo han de gestionar las compras de suministros, el servicio de lavanderÃa, limpieza e higiene, los desayunos, comidas y cenas, recibir y atender correctamente a las visitas, acomodar a los invitados, trasladar a sus señores, vigilar la finca y velar por la salud de sus miembros por el correcto orden y funcionamiento de la familia a quien deben obediencia y que tan bien los trata y los acoge en su seno.
Dado que los integrantes del servicio también viven en la propia casa (abajo), podemos considerarlos como una familia en sà misma, que deben convivir y saber aceptar las pequeñas manÃas de los demás miembros, al tiempo que se coordinan de acuerdo a sus diferentes perfiles y capacidades para ofrecer un mejor servicio. Por supuesto, dentro de un orden completamente estructurado, dadas las diferentes categorÃas de sus integrantes, ya que no es lo mismo la cocinera que una mera ayudante de cocina o una “fregona”. Es más, las diferencias de categorÃa dentro de este segundo grupo acaban convirtiéndose en diferencias de clase social, a imagen y semejanza de lo que sus “amos” practican con ellos.
Es evidente que en un conjunto de personas tan variado, con intereses y obligaciones tan dispares, podamos encontrarnos con prácticamente cualquier ejemplo de comportamiento social que imaginemos, como “El Hombre que Nunca Estuvo AllÓ, “El Cuento de la Cenicienta“, “El Loro del Pirata” y por supuesto “El Patio de Colegio“. Situaciones y actitudes todas ellas que serán resueltas de una u otra manera mediante la convivencia, o por “decreto”.
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