El Loro del Pirata

Tradicionalmente, siempre que pensamos en piratas, corsarios y bucaneros, nos viene a la memoria la imagen del típico pirata con barba, parche en el ojo, pata de palo (si ya lleva un tiempo en el oficio) y, por supuesto, el ya famoso loro como animal inseparable de su amo.

Es interesante ver cómo, a lo largo de la historia de cine, el género de “piratas” siempre incluye a este bicho, que se caracteriza por su insolencia, su mirada hostil y su constante vigilar a los subordinados del capitán en cuestión. Dicho animal acaba resultando pesado e irritante la mayoría de las veces, cuando no odioso. En definitiva, y salvo raras excepciones, a todos nos entran ganas de desplumar al animalito en cuestión para que calle, o cuando menos, tirarlo por la borda para poner fin a su constante mirada inquisitoria.

Curiosamente, este misma figura (el “loro”, no el “pirata” que también los hay), la encontramos en prácticamente todas las empresas, ya sea en forma de Jefe de Proyecto, Gerente o Director de “algo”, es decir, como “mando intermedio” con algo de poder, pero tampoco demasiado. Su comportamiento típico para con sus subordinados consiste en delegarles tareas o asignarles trabajos que habrán de realizar (siempre de acuerdo a sus capacidades profesionales, por supuesto) en un plazo determinado o para una fecha de entrega concreta.

Hasta aquí, todo bien, dentro de un orden jerárquico natural. Sin embargo, lo preocupante de su comportamiento viene a continuación de dicha asignación de trabajo a un empleado, ya que en lugar de llevar a cabo una supervisión puntual y razonable del progreso de dicha tarea (con el objetivo de identificar posibles errores a tiempo de corregirlos), el sujeto en cuestión se transforma en el animal de nuestro análisis: el “Loro del Pirata”. Adquiere la identidad de dicho plumífero y, lo que es peor, su comportamiento básico consiste en estar permanentemente encima del subordinado, controlando y verificando cada minuto de su tiempo, cada palabra tecleada en el ordenador, cada acción realizada y cada pequeño avance que éste pobre incauto pueda llevar a cabo. Digo pequeño avance porque, cuando tenemos unos ojos a nuestra espalda, justo encima de nuestro hombro, nos sentimos vigilados y tendemos a desarrollar cierto grado de tensión, lo que impide que cualquier persona, por adulta y profesional que pueda ser, se encuentre cómoda y pueda rendir de manera satisfactoria.

La situación, que puede llegar a resultar del todo surrealista en función del grado de “pegajosidad” del capullo supervisor, deriva en una inseguridad para la persona delegada (más cuanto menor sea su experiencia y edad), pudiendo llegar a hacer que se sienta un inútil, poco productivo e incapaz de acometer ninguna tarea de cierta responsabilidad por sí solo.

En el caso de personas con más experiencia o edad, la sensación resultante es más bien del tipo “como este tío siga mirándome, le tiro el portátil a la cabeza”. Actitud ésta del todo comprensible, pero que en cualquier caso demuestra un claro estado de incomodidad.

Está demostrado (como decía aquel, por “cienes” y “cienes” de estudios), que la mejor forma de que alguien desarrolle su mayor potencial, y pueda, en consecuencia, realizar su mejor trabajo, es en un entorno tranquilo y cómodo, en el que sienta un cierto grado de presión (la justa), y se le demuestre confianza en sus capacidades. Siempre, por supuesto, estando dispuestos a ayudarle en lo que pudiera necesitar para completar sus carencias y contribuir a su constante desarrollo como profesional.

Por tanto, si somos profesionales, adultos y perfectamente capaces de realizar las tareas que se nos encomiendan y, en la mayoría de los casos, nuestros “discípulos” o juniors también lo son, ¿por qué seguimos encontrando este tipo de “loros” insoportables?

Volvemos a caer en el comportamiento de “Patio de Colegio“, pero en esta ocasión por considerar que nuestros subordinados son niños inmaduros e incapaces de hacer nada por ellos mismos sin nuestra continua supervisión. ¿Será que el inmaduro e inseguro es el “loro”?

Próximas entregas:

  • Arriba y Abajo
  • ¡Bonito Culo!
  • El Lado Oscuro de la Fuerza
  • Ciudadano Kane
  • La Familia Corleone

Y otras que vendrán…

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