El Hombre que Nunca Estuvo AllÃ
MagnÃfica pelÃcula de los hermanos Coen rodada en blanco y negro (escala de grises, para los geeks) que narra la triste y aburrida vida sin emociones de un peluquero de pueblo (Billy Bob Thornton) en 1949. (Bueno, en realidad se ve implicado en un asesinato, pero no es la parte que más interesa para esta nueva entrada).
Lo llamativo del personaje es que se trata de un hombre absolutamente “gris”, que cumple con su trabajo, sus obligaciones domésticas y contribuye a la sociedad (este punto siempre me resulta llamativo de la cultura anglosajona, no sé porqué), y todo ello sin destacar lo más mÃnimo ni llamar la atención sobre su persona.
Bajo ninguna circunstancia se enfada, ni levanta la voz, ni participa activamente (o pro-activamente) en nada, sin expresar sus propias opiniones (que las tiene), sino que se deja llevar por el entorno, haciendo lo que le dicen que haga, y pasando sin pena ni gloria por su vida y las de los que le rodean.
En definitiva, el perfecto ciudadano cumplidor, responsable y absolutamente desconocido para su entorno. Realmente, si muriera, serÃa como si nunca hubiera estado allà (aunque el tÃtulo no se refiera a esto último).
Curiosamente, este mismo “tipo” aparece con frecuencia en nuestro entorno laboral, como un compañero de trabajo competente, profesional y entregado (pero tampoco demasiado). Precisamente este es su rasgo más destacable: “No Demasiado” de nada.
En ocasiones nos puede resultar difÃcil detectarlo entre nosotros, dado que no es propenso a relacionarse (demasiado) con sus compañeros de trabajo, ni a confraternizar después de la jornada laboral, ni a proponer iniciativas (las apoya si surgen de otros) y jamás genera polémica ni mal ambiente con sus compañeros. El dÃa que deja la empresa, nadie se acuerda ni de su nombre…
Sin embargo, contamos con una prueba infalible para identificarlo: llevarlo con nosotros a una reunión sobre un tema que sabemos es de su dominio profesional, (y si incluÃmos a un superior en categorÃa, mejor que mejor). Evidentemente, deberemos liderar nosotros el encuentro (dada su particular idiosincrasia), pero lo observaremos con disimulo hasta el término de dicho evento. Es interesante ver cómo prácticamente ninguno de los asistentes recuerda su presencia (y al cabo de unos dÃas, tú mismo dudarás de que hubiera asistido), en tanto que el sujeto no ha abierto la boca salvo para decir “Hola” al comienzo (y bajito, no sea que alguien le oiga) y “Hasta luego” al final de la misma.
Contradictoriamente (a su comportamiento unos momentos antes), es posible que el sujeto de estudio nos haga varias observaciones lógicas y razonadas, y más aún, de muchÃsimo sentido común, sobre los temas tratados en el encuentro, a lo que nuestra reacción más habitual suele ser “¿Y por qué no lo has dicho en la reunión?”. Su respuesta (si la hay), es del tipo “No querÃa interrumpir” o similar.
Ocasionalmente, dichos sujetos pueden llegar a desarrollar una cierta relación de confianza (”no demasiado”) con algún (uno, no más) compañero de trabajo, al que pueden llegar a hacerle partÃcipe de sus inquietudes profesionales. Y es ahà donde descubrimos que el “elemento” en cuestión suele sentir preocupación por el avancce de su carrera profesional (que normalmente percibe como “lenta”), y busca consejo o acaso que se le indique si su trabajo no está cumpliendo con las expectativas marcadas.
¡Pero, Hombre de Dios! ¡Despierta! No se puede pretender desarrollar una carrera profesional de cierto éxito en una compañÃa si nadie sabe que existes. Está muy bien que tu trabajo sea impecable, y tu comportamiento ejemplar (es lo que se deberÃa esperar de todo el mundo, léase si no “El Patio de Colegio“), pero como ejecutivo o aspirante a ello, buscamos profesionales que destaquen por su iniciativa, pro-actividad, capacidad de liderazgo, dotes de comunicación y de “dinamización” de los demás. En definitiva, un ejemplo de profesionalidad y, sobre todo, un modelo de profesional en el que los más jóvenes de la compañÃa deben fijarse para seguir creciendo y desarrollándose.
Y tú, ¿qué eres?, ¿un “LÃder” o “El Hombre que Nunca Estuvo AllÔ?
Próximas entregas:
- Los Caballeros de la Mesa Redonda
- Arriba y Abajo
- ¡Bonito Culo!
- El Lado Oscuro de la Fuerza
- Ciudadano Kane
Y otras que vendrán…
















27 de Junio de 2008 7:01 pm
[...] Recordemos también, que no debemos caer en actitudes de “El Patio de Colegio“, “El Hombre que Nunca Estuvo AllÔ o “El Loro del Pirata“, y que por supuesto, tendremos ocasión de practicar con [...]
16 de Julio de 2008 7:27 pm
[...] con prácticamente cualquier ejemplo de comportamiento social que imaginemos, como “El Hombre que Nunca Estuvo AllÓ, “El Cuento de la Cenicienta“, “El Loro del Pirata” y por supuesto [...]
27 de Octubre de 2008 7:03 pm
[...] contraposición a “El Hombre que Nunca Estuvo AllÔ, que como ya comentamos es una persona “gris” y prácticamente anónima que pasa [...]
8 de Noviembre de 2008 4:34 am
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24 de Noviembre de 2008 2:34 pm
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24 de Noviembre de 2008 2:35 pm
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