Ya ha pasado tiempo más que suficiente desde el “acontecimiento del año”, habiendo incluso superado la correspondiente resaca que conlleva tamaña “borrachera friki”.
Es por ello que podemos echar la vista atrás para recordar el fenónemo que no hace tanto ha arrasado dentro y fuera de nuestras fronteras. Éste no es otro que El Baile del Chiqui Chiqui y su protagonista Rodolfo Chuikilicuatre.
Sin ánimo de entrar en las ya manidas polémicas sobre lo bueno/malo del espectáculo (en todos los sentidos), la manipulación de los medios, el descojone desprecio mostrado hacia el certamen de Eurovisión, o incluso la utilización sistemática del personaje por parte del programa de Buenafuente (que para eso lo creó y le promocionó), nos centraremos en los reveladores pasos del inolvidable baile:
¡Uno! – ¡El Breikindance!
¡Dos! – ¡El Crusaíto!
¡Tres! – ¡El MaiquelYason!
¡y Cuatro! – ¡El Robocop!
Resulta curioso comprobar que en nuestro entorno de trabajo nos podemos encontrar con profesionales que practican estos mismos pasos a lo largo de su carrera, y lo que es peor, de forma absolutamente inconsciente, a saber:
-
Bajo la presión de tener que destacar sobre el resto de sus compañeros, aquellos individuos que están en un momento crucial de su carrera para una posible promoción, se muestran capaces de realizar los malabarismos más inverosímiles de cara a sus superiores, demostrando unas dotes impresionantes para ¡El Breikindance!
-
Alcanzada la tan esperada subida de categoría profesional, estos mismos individuos se encuentran en una situación de máxima desorientación, en tanto que nadie (mentores, superiores, nuevos compañeros de categoría, etc.) se ha tomado la molestia de explicarles sus nuevas atribuciones y responsabilidades, por lo que siguen desarrollando sus antiguas tareas (las conocen y se sienten seguros con ellas), mientras tratan de adivinar sus nuevos quehaceres (en ocasiones con excaso éxito, todo hay que decirlo). Así que se muestran como unos maestros de ¡El Crusaíto!, sin saber a ciencia cierta por dónde tirar.
-
Como consecuencia de lo anterior, y si dicha etapa se dilata en el tiempo, sus superiores encuentran que dichos “figuras” les transmiten más seguridad para la realización de ciertos trabajos “inferiores” que aquellos “pitufos” a los que aún les falta experiencia, por lo que terminan volviendo a sus antiguas tareas (o incluso de categorías inferiores) como una costumbre adquirida y un retroceso evidente en su carrera, y ya de paso perfeccionando ¡El MaiquelYason! (y al igual que éste, cobrando de más por el trabajo que hace). Algunos incluso llegan a desarrollar los comportamientos de “El Patio de Colegio“.
-
Finalmente, y como resultado del cúmulo de despropósitos anteriores, estos profesionales acaban sirviendo como “chico para todo” (lo de “chica para todo” suena fatal) ya que sirven tanto para un “roto” como para un “descosido”. Así que, sin darse cuenta, pierden todo control sobre su trabajo y quedan a merced de lo que se les asigne, bordando los movimientos de ¡El Robocop!.
Huelga decir que estos “fenónemos” sufren una profunda ralentización (por no decir estancamiento, que también) de sus carreras profesionales, llegando en ocasiones a preguntarse el porqué de dicho efecto “espacio-temporal”. Cabe reseñar el hecho de que el citado efecto puede (y suele) mantenerse incluso cuando estas personas cambian de compañía, dado que se trata más de un estado mental que físico (actitud vs. aptitud).
Por lo general, esta reflexión les llega tarde, y obviamente son incapaces de identificar la verdadera causa de su pérdida del control sobre su trabajo y de la merma de su imagen profesional (son percibidos por sus superiores como poco ambiciosos o inmaduros para puestos de mayor responsabilidad), que no es otra que la de haber soltado las riendas de su carrera profesional.
En contraposición a la creencia general en las empresas (o al “miedo al Jefe”, del que ya hablaremos más adelante), un profesional dueño de su carrera y con unos objetivos claros, asume sus nuevas responsabilidades y promociones como un reto u oportunidad de mejora de las capacidades demostradas (si no, constituye un claro error de sus superiores por ascenderle), y puntualmente durante los primeros meses en su nuevo cargo, puede desarrollar alguna (que no todas) de sus antiguas tareas. Es del todo imperativo oponerse al hábito de continuar en la dinámica que se debería dejar atrás con el antiguo cargo, diciendo “NO” con toda claridad al “Jefe”, o en su defecto, debiendo hacer una profunda reflexión sobre la situación profesional y el conjunto de la carrera que se persigue.
Tomemos ejemplo de Chikilicuatre, aprendámonos el baile de memoria y, si conseguimos no ponerlo nunca en práctica, quizá tengamos tanto éxito como él.
Próximas entregas:
- ¡Bonito Culo!
- El Lado Oscuro de la Fuerza
- Fusilado al Amanecer
- El Hombre que Sabía Demasiado
- El Padrino
Y otras que vendrán…



Perdón, no tengo nada interesante que aportar, sólo quería felicitarte por el post, ya que has logrado que me ría solo un buen rato a pesar de mis ojos pegados de domingo a la mañana… remarcable…. muy bueno.
Andrés,
Me alegro de que te haya resultado divertido.
A pesar de que todos los días nos encontramos con actitudes y comportamientos lamentables de consecuencias funestas para los “profesionales” que las practican y para los que les rodean, creo que la mejor forma de ponerlos de manifiesto es utilizar un tono de broma y parodia.
Muchas gracias por tu comentario y un saludo,
Pedro J. Arocena.
The paragon of udnretsanidng these issues is right here!
friend finder new zealand
adult friend finder message
adultfriendfinder mobile adultfriendfinder reviews