El “Coaching Ejecutivo” es un campo relativamente nuevo y, como tal, se confunde a menudo con otros métodos tales como la formación o la consultoría.
Algunos ejecutivos utilizan el Coaching como una nueva etiqueta para ciertas conductas que venían usando durante años, como reñir a sus equipos o dictarles de forma estricta la forma de hacer las cosas.
Debemos tener mucho cuidado en no confundirlo ni en pensar en el Coaching como “el mismo viejo vino en botella nueva”.
Por ello es importante diferenciar entre lo que el Coaching es:
- Tratar de “extraer de“, no de “poner en“
- Ayudar a otros a aprender, en lugar de enseñarles
- Motivar y disfrutar
- Enfocado al rendimiento, pero centrado en la persona
- Liberar y desarrollar el potencial
- Ayudar a la persona a salir de su zona de confort
y el Coaching no es:
- Decirle a la gente qué hacer y cómo hacerlo
- Lo mismo que enseñar, formar o aconsejar
- Ofrecer opiniones no solicitadas
- Rescatar a las personas y tener todas las respuestas
- Apto sólo para personas con bajo rendimiento
- Una medida disciplinaria
El “Coaching Ejecutivo” trata fundamentalmente de ayudar a los profesionales a desarrollar y alcanzar todo su potencial mediante el análisis y la identificación de los elementos que les bloquean o impiden avanzar y ayudándoles a descubrir las vías a su alcance.
