Elegidos para la Gloria (The Right Stuff), es una excelente película de 1983 basada en la novela del mismo nombre de Tom Wolfe. Nos cuenta la historia de la carrera espacial americana, que se inicia cuando los rusos lanzan su famoso Sputnik al espacio. A partir de ese momento, comienza una competición sin precedentes entre ambos países para hacerse con el control del espacio exterior.
Para ello, los americanos reclutan a los mejores pilotos de aviones de pruebas y los someten a toda una serie de análisis, entrenamientos y ejercicios de adiestramiento para convertirlos en los mejor capacitados de cara a los retos que habrán de afrontar.
Durante el transcurso de estos acontecimientos, se produce por todo el país (americano, of course) todo un movimiento de apoyo incondicional a este equipo basado en el orgullo y la supremacía indiscutible de las fortalezas propias como nación. Se hacen presentaciones a la prensa, se organizan fiestas y “saraos” de todo tipo, y se les ensalza como a héroes o divinidades cuando aún no han hecho realmente nada ni obtenido ningún logro.
Al parecer, esto forma parte del carácter innato de los “yankis”, ya que este mismo comportamiento se repite en prácticamente todas las compañías de origen estadounidense como filosofía empresarial. Y lo mejor de todo (o lo peor), es que la exportan allá donde van con sus multinacionales.
Podemos comprobarlo por nosotros mismos en cualquier empresa de origen americano, cuando nos convocan a los tan conocidos “kick-offs“, “open-meetings” y demás eventos lúdico-festivo-corporativos para el equipo ejecutivo.
En esta especie de reuniones/vacaciones pagadas, en las que lo mismo tenemos 8 horas de presentaciones sobre “targets“, “pipelines“, “fees“, “revenues“, “margins“, “attrition“, “costs“, “work-forces” y otros términos absurdos al más puro estilo “Lost in Translation“, cenas en exclusivos restaurantes o “cocktails” en “garitos” de renombre, nos encontramos a todos los asistentes (empezando por los más altos cargos) dándose golpes en el pecho al más puro estilo de King Kong en la siguiente imagen:




